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Tarta de almendra

Ingredientes
(para 4 personas):

  • 250 g. de masa de hojaldre
  • 250 g. de almendras tostadas y molidas
  • 8 huevos
  • 1/2 limón
  • 50 g. de cerezas confitadas
  • 1/4 litro de vino ajerezado
  • Azúcar
  • Canela en polvo



Elaboración:

  • El hojaldre, puede emplearse congelado, se extiende con el rollo pastelero. Para ello, se enharinan la propia masa, la superficie donde se va a trabajar y el rollo. Cuando la masa esté muy fina, se cubre con ella un molde redondo amplio y se deja reposar en un sitio fresco o en la nevera. A continuación, se prepara un relleno batiendo seis claras a punto de nieve. Cuando estén bien subidas, se les incorporan las yemas, la ralladura del medio limón y 250 gramos de azúcar. Se sigue batiendo y se añade poco a poco la almendra molida sin dejar de remover. Seguidamente, se vierte este preparado en el molde cubierto con la masa de hojaldre y se cuece, al principio a horno suave y aumentando después el calor. Es importante vigilar con frecuencia la temperatura para que la superficie no se queme. En cuanto haya tomado color, se tapa con un papel fuerte. Se sabrá que está lista la tarta de almendra cuando al pincharla con una aguja ésta salga limpia. Ya cocida, se deja enfriar y se desmolda. Entre tanto, se pone al fuego un cazo con el vino y dos cucharadas de azúcar. Cuando comience a hervir, se baña con él la tarta. Una vez bañada, se deja secar y se espolvorea con la canela. Con las otras dos claras y dos cucharadas más de azúcar se prepara un merengue, que se coloca en una manga pastelera con boquilla rizada y se utiliza para adornar las paredes de la tarta de almendras, distribuyendo alrededor las cerezas confitadas. Sin más, se sirve.

 

 


¿Sabías que...

El mujol puede encontrarse en aguas cálidas y templadas en todo el planeta, aunque son especialmente abundantes en rías, donde se alimentan rebuscando en el lodo, y en los atracaderos de los muelles, siendo entonces presa fácil de los pescadores de caña al resultar muy visibles. Las especies que viven del plancton en alta mar son muy apreciadas, mientras que los que se internan en las rías o muelles poseen un fuerte sabor a barro, que los hace poco apreciados y en ocasiones obliga a desecharlos.


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